Los cerebros de los primates se volvieron más grande gracias a su dieta de frutas

Por muchos años se relacionó la evolución de los primates a los comportamientos sociales. Sin embargo la evidencia sugiere que fue el cambio de dieta desde comer hojas a comer frutas. Las frutas exhiben distintos colores, son menos abundantes que las hojas, sus tiempos de maduración varían, son más dificiles de conseguir, todos estos retos junto al hecho de que dan más energía y mas rápido que las hojas llevaron a los cerebros a evolucionar.

monos

Pregúntele a cualquier biólogo qué hace especial a los primates, y ellos te dirán lo mismo: cerebros grandes. Esto hace posible para los primates desde los monos araña a los seres humanos el uso de herramientas, encontrar alimentos y navegar las relaciones complejas de la vida en grupo. Pero los científicos están en desacuerdo sobre lo que llevó a los primates a evolucionar grandes cerebros en primer lugar. Ahora, un nuevo estudio llega a una conclusión inesperada: la fruta.

Los científicos creen que comer fruta es más difícil cognitivamente que comer hojas. Un primate puede encontrar las hojas básicamente en cualquier lugar, pero debe recordar dónde y cuándo la mejor fruta es probable que crezca. Comedores de frutas también se extienden sobre áreas más grandes que los comedores de hojas, por lo que necesitan habilidades de navegación de primera categoría. Y debido a que algunas frutas pueden ser difíciles de alcanzar o protegidas por defensas como espinas, los primates también necesitan habilidades para resolver problemas o incluso herramientas. La evolución podría haber empujado a los primates que consumen frutas para desarrollar cerebros más grandes para hacer frente a estas complejas condiciones.

Los científicos también aseguran que “Para tener un cerebro más grande, usted tiene que tener un cambio en la dieta”. Los nutrientes de las hojas están encerrados detrás de gruesas paredes celulares, y romper esas barreras requiere mucho tiempo y energía. Primates que comen hojas tienen que permanecer quietos por horas porque toda su energía va hacia la digestión. Comer fruta, por otro lado, ofrece a un animal una gran fuente de calorías en un paquete fácil de digerir. En los primates, el principal beneficiario de toda esa energía recién disponible fue el cerebro.

Ahí es donde entran las complejas vidas sociales de los primates, dice. Vivir en grupos grandes hace que sea más fácil para los primates defenderse de los depredadores, pero también significa manejar relaciones sociales cada vez más complejas. Las demandas cognitivas de esas relaciones hicieron que los cerebros más grandes utilizasen mejor la energía extra derivada de las frutas. Las mejores dietas simplemente proporcionaron el combustible para ese cambio evolutivo. “[Dieta y socialidad] no son explicaciones alternativas”

Fuente: Nature Ecology & Evolution 1, Article number: 0112 (2017) doi:10.1038/s41559-017-0112

 

 

 

 

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