Experimentación cosmética: Situación actual en Chile

La experimentación en animales para la industria cosmética se considera una de las formas más crueles de explotación animal. Los animales, principalmente conejos y cobayos, son sometidos a pruebas extremadamente dolorosas, estresantes e invasivas. Tales experimentos incluyen exposición prolongada a productos para medir la irritación que provocan en sus ojos y piel, ingesta de compuestos hasta que los animales mueran intoxicados, para establecer su dosis letal, aspiración de productos irritantes, laceraciones o aplicación de productos directamente en las heridas, amordazamiento.

Pese a lo que este tipo de investigaciones implican para los animales, se siguen realizando en muchos países porque leyes locales las exigen para garantizar la seguridad de los productos cosméticos o en caso de no ser una exigencia, se permiten al no existir una legislación clara que las impidan, como es el caso de Chile.

En Chile la ley 20.380, en su Título 4, establece distintas regulaciones a las pruebas en animales en la educación superior y prohíbe el uso de animales vivos en colegios, salvo agrícolas. No indica nada sobre la experimentación en animales en el ámbito privado y menos sobre pruebas de cosméticos. Por su parte, el Reglamento del Sistema Nacional de Control de Cosméticos (Dto. 239/02) no exige pruebas en animales para registrar un producto cosmético ni tampoco las prohíbe. En consultas realizadas vía Ley de Transparencia, el Instituto de Salud Pública ha indicado no acepta pruebas en animales, si no que requiere y acepta información obtenida en humanos.

Esta omisión de la legislación significa que cualquier compañía puede realizar este tipo de pruebas en Chile para presentar la documentación obtenida en países donde se exige, prestar servicios a terceros que requieran estos experimentos, realizar investigaciones en un contexto académico si su justificación es aceptada por los comités de bioética o comprar insumos a proveedores que prueben sus productos en animales. Todas estas posibilidades hacen que la experimentación en animales para cosméticos deba ser prohibida en Chile.