Prohibición a las pruebas en animales para cosméticos

Contextualización:
Nuestra organización, No Más Vivisección, ha trabajado por 10 años por el objetivo de que la experimentación en animales termine. En los últimos años nuestro trabajo se ha enfocado en concretar una prohibición a las pruebas en animales para productos cosméticos, mediante los cambios que el marco legal requiera. Actualmente, la ley 20.380 de Protección de Animales, en el Título IV, se refiere al uso de animales en la ciencia y en el único caso en que la prohíbe es en la educación básica y media, salvo en las escuelas o liceos agrícolas (art. 10). Mientras, en el Reglamento del Sistema Nacional de Control de Cosméticos, no se hace referencia a las pruebas en animales. Mediante información requerida vía Ley de Transparencia, el Instituto de Salud Pública ha indicado que no exige pruebas en animales para realizar el registro de los productos cosméticos. Por lo tanto, cualquier entidad, pública o privada, puede realizar este tipo de pruebas, pese a que no es una exigencia en Chile.

Aspectos éticos:
Los animales son seres sintientes, al poseer sistema nervioso pueden sentir dolor, sufrimiento, angustia, stress o miedo. Dicha capacidad es una razón para cuestionar el actual trato que el ser humano da a los animales, usándolos por siglos para satisfacer sus propios intereses. En el caso de las pruebas para cosméticos, los animales, principalmente conejos, son sometidos a la aplicación de productos e ingredientes en sus ojos y piel, para revisar los efectos irritantes que pueda tener el producto. Tales procedimientos son sumamente dolorosos y causan gran daño a los animales. En otras pruebas, se obliga a los animales a ingerir los compuestos a probar hasta que provoquen su muerte, para saber cuál es la dosis que podría matar a una persona. Sin embargo, los avances científicos hacen que estas pruebas sean algo innecesario, lo que sumado a la capacidad de sentir que tienen los animales, convierten esta práctica en un acto éticamente repudiable.

Aspectos científicos:
En las últimas décadas, los avances tecnológicos han llegado al punto de crear diversos métodos de reemplazo al uso de animales. En el caso específico de las pruebas para cosméticos, estos métodos no solamente se pueden catalogar como éticos, sino que además tienen por característica ser menos costosos y más efectivos, lo cual significa que un producto cosmético puede ser más seguro para el ser humano. Los métodos de reemplazo usados para probar la seguridad de un cosmético varían entre tests in vitro, trabajo en cultivos celulares, voluntarios humanos e incluso se han desarrollado modelos matemáticos y computacionales que tienen un alto grado de predictibilidad. Estos avances, que se han visto fomentados por las prohibiciones a las pruebas para cosméticos, tienen alcances positivos en la toxicología que van más allá del ámbito de los cosméticos.

Aspectos comerciales:
El impacto que tendría una prohibición a las pruebas en animales para cosméticos se basan en la experiencia de países que ya han dado este paso. No se registró una baja en la productividad ni encarecimiento de los productos. En el contexto nacional, al no haber marcas cosméticas que declaren realizar pruebas en animales, esta prohibición incluso las puede beneficiar al estar relacionadas con un marco regulatorio local que deja de lado el uso de animales al momento de exportar, ya que un número creciente de consumidores se ha preocupado de saber si los productos que consume tienen alguna implicación con pruebas en animales. Además, al cambiar las leyes y requerir de métodos no animales, se abre una oportunidad para la innovación y desarrollo tecnológico y científico, ya que la demanda de métodos de reemplazo va en aumento.

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