Pulverizando el secretismo de la experimentación animal en Chile

Animales de laboratorio en Chile ¿Sabemos por qué y para qué se utilizan? Analizamos críticamente la defensa del “bien común” de la educación superior y la biomedicina

En un preocupante informe que recibimos del ISP comprobamos un aumento en la cantidad de animales de laboratorio comercializados de un 52%, alcanzando los 235.510 con 80.264 más animales vendidos que el año anterior, e incrementando las ganancias en un 42% con un costo de $113.498.183, sumando en total $ 384.595.658. Si agregamos a esto que muchas entidades públicas y privadas tienen sus propios bioterios y reproducen muchos de sus animales sin necesidad de comprar al ISP, el número de animales utilizados con fines educativos o de investigación es mucho mayor. Sin embargo, el número de alumnos en las carreras relacionadas a la biomedicina no ha escalado en números que se relacionen al incremento en la comercialización de animales y tampoco el número de proyectos de investigación otorgados se ha incrementado en un número que justifique este aumento. Lo cual nos lleva a preguntarnos ¿A qué se debe este aumento? ¿Es simplemente un sentido de libertad de utilizar animales de manera indiscriminada? O la tranquilidad de que nadie controla y entonces ¿Por qué no utilizarlos?

secretismo

Las instituciones pueden decir que es para mejorar la enseñanza, pero en realidad la gran mayoría de las actividades educativas pueden desarrollarse con técnicas de reemplazo y reducción que hacen innecesaria la utilización de animales.  Esto quiere decir que nada justifica la utilización de animales en la enseñanza superior, simplemente carecemos de instancias de control para que esto no suceda. Las instituciones de educación superior deberían tener (según la ley 20.380 de protección animal) comités de bioética, pero a menudo estos no existen o están formados por las mismas personas que trabajan con animales. Queda en los alumnos negarse a utilizar animales y realizar objeción de conciencia. Los alumnos son frecuente intimidados por los profesores para que no presenten objeciones, por lo que muchos alumnos que no quieren dañar animales dejan de lado sus objeciones y aquellos con convicciones más fuertes muchas veces abandonan las carreras. De esta manera se selecciona a personas que dejan la ética de lado y el sistema continúa en pie. La educación superior en Chile se encuentra bajo la lupa, quizás es tiempo de que todos exijamos que la educación no solo sea accesible sino que también sea ética, sensible e inclusiva para todos aquellos que respetan a los animales.

Las instituciones que compran animales se niegan a revelar para qué o quiénes exactamente compran estos ejemplares. Los científicos mantienen el uso de animales en un impenetrable secretismo para evitar el repudio de la sociedad y encubren el uso de animales en el argumento que dice que los resultado biomédicos son útiles para esa misma sociedad que puede condenarlos. Pero analicemos este punto por un momento. Según datos del CONICYT las áreas más desarrolladas en investigación  que pueden ser asociadas a biomedicina en Chile y basadas en el número de publicaciones son en un 52% de carácter básico no aplicado (investigaciones realizadas para entender los sistemas, sin aplicabilidad directa), 23% asociados a neurobiología, 12% oncología (cáncer) y 12% genética. El número de publicaciones se incrementó un 52% en los últimos 10 años pero el número de citas que refleja el interés nacional e internacional en los descubrimientos disminuyó aproximadamente un 90%. Esto indica que es más importante la cantidad que la calidad. Si bien la ciencia básica es necesaria para llegar a la aplicación que pueda ser aprovechada por la sociedad en su conjunto, en Chile no existen áreas prioritarias que reciban más dinero basados en la necesidad del país en realizar investigación en biomedicina. ¿Cuáles podrían ser las áreas prioritarias basadas en la necesidad de la población chilena? Revisando datos de la Encuenta Nacional de Salud (ENS) podemos observar que el 82% de las muertes en Chile se debe a enfermedades no transmitidas. De estas enfermedades no transmitidas 27% son enfermedades cardiovasculares, 26% cáncer y tumores, 10% respiratorias, 7% digestivas y 5% endocrinas y nutricionales. ¿Qué quiere decir? Entre las 10 principales causas de muerte se encuentran aquellas asociadas al sobrepeso, obesidad y diabetes. En Chile el 67% de la población presenta algún grado de sobrepeso y el 9,4% diabetes. Sin embargo, el estudio de estas enfermedades no es prioritario a la hora de recibir financiamiento. En cambio tenemos un 23% de investigación asociada a neurobiología. Este tipo de investigaciones utiliza un gran número de animales y los resultados en animales son altamente cuestionados por la propia comunidad científica: “En el caso de enfermedades en las que no es posible obtener pruebas preclínicas sólidas -por ejemplo, cuando los modelos animales son claramente inadecuados como en muchos trastornos neurodegenerativos- una sugerencia limitada de promesas clínicas podría ser suficiente para justificar los ensayos de un candidato farmacológico relativamente benigno dirigido a una gran necesidad médica insatisfecha.” Jonathan Kimmelman profesor de ética biomédica, McGill University, Montreal, Canada (Nature 542, 25–27, 02 February 2017,  doi:10.1038/542025a). Entonces ¿Por qué se realiza este tipo de investigaciones? En países desarrollados por ejemplo países europeos, donde la obesidad no constituye un problema prioritario y la población tiene una buena atención médica, el principal problema es el envejecimiento y las enfermedades neurodegenerativas asociadas. Por lo tanto, Europa considera estas investigaciones prioritarias y los científicos ganan prestigio al investigar estas áreas. En Chile por razones históricas muchos investigadores se entrenaron en Europa y volvieron a aplicar sus conocimientos y generaron una línea prestigiosa de investigación en el área y entrenaron un gran número de personas en este ramo. Estas razones no deberían ser suficientes y necesarias para seguir manteniendo con dinero de todos los chilenos (no olvidemos que parte de nuestros impuestos es destinada a estos fines) un área que no es prioritaria y que utiliza de manera muy cuestionable (científica y éticamente) un gran número de animales.

En un momento donde la ciencia en Chile está exigiendo fondos y un ministerio propio, como chilenos debemos exigir que la ciencia sea ética, que se termine el secretismo y que la ciencia biomédica sea aplicada a problemas prioritarios para los chilenos. Los impuestos deben ser aplicados a la ciencia pero a la buena ciencia y no solo a aquella que trae prestigio a unos pocos y un gran sufrimiento y maltrato a miles de animales.

Acceda al informe completo 2015-2016-venta-de-animales-isp

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